.jpg)
El alumno ideal no existe. No hay profesor perfecto ni alumno perfecto, pero siempre podemos hacernos mejores personas. Por más que nosotros, profesores, siempre tengamos el sueño de hacer una clase para los más aplicados, por desgracia, no siempre esto ocurre. "Ella podría haber hecho más...Yo podría enseñar más..." son algunos de los pensamientos que pasan por nuestras cabezas. Y con eso, vienen algunas ansiedades y frustraciones.
Sin embargo, antes de que tengamos todos estos sentimientos y frustraciones, hay que recordar que, en primer lugar, hemos sido alumnos también. Algunos, más correctos, otros más perezosos y otros aún más esforzados, pero que llevavan las cosas "con maña". Cada uno tiene sus limitaciones y su personalidad y hay que respetarlas, pero como profesores, debemos alentar a nuestros alumnos a dar siempre un paso más allá.
Recordar el Written Assignment y la Research puede parecer repetitivo, a veces, pero es esencial. Y, a menudo, a los alumnos, esto no es "aburrimiento" de profesor, sino una forma de afecto. Los alumnos adultos siempre tienen mucho que hacer, por lo que cualquier recordatorio es válido.
Sin lugar a dudas, los alumnos aplicados, es decir, los "casi ideales", hacen la clase ser provechosa. El alumno estudia en su hogar, prepara la tarea, saca dudas y así es el deleite del profesor. Todo el mundo sale del aula muy contento, haciendo con que el profesor siempre piense "¡Ah! ¡Me gustaría que todas las clases fueran así!" La clase termina a tiempo, los alumnos hacen la tarea en el tiempo cierto, aprenden todo bien, y además, indican el curso a sus amigos.
El profesor tiene la sensación de logro, pero el alumno real a menudo no es así. El alumno real puede no tener tiempo—tiene que cuidar de su madre, hijo, trabajo, universidad––y luego termina por no hacer la tarea. El alumno real, a veces, es una persona "tiquismiquis", que hace muchas preguntas y que llega "perturbando" la clase.
Como seres humanos, no siempre ellos nos gustarán prontamente, o entenderemos todas las excusas o explicaciones. Sin embargo, como profesores, debemos ser siempre más. Más pacientes, más comprometidos, más preparados para los retos y siempre hay que pensar que un "pequeño empujón" es esencial.
Raíssa Cavaignac
Profesora – Wise Up Largo do Machado RJ