Miguel Goldberg

>Miguel Goldberg

02.01.2012

El síntoma de Schindler

A cada error, un análisis y, a cada conclusión, un aprendizaje. Aplicar es la segunda parte.

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Por tratarse de la primera Palabra de Cúpula de 2012, no puedo dejar de comentar sobre los típicos balances que se acostumbran a hacer en estas fechas de comienzo y fin de año, por supuesto las consabidas promesas para una nueva etapa.

Como siempre, mi análisis es que podría haber hecho más. El famoso síntoma de Schindler. Si bien tengo este síntoma muchas semanas al año, es en esta época que este sentimiento aflora con más fuerza.

Sé con toda seguridad que podría haber evitado errores, encontrado más soluciones o sufrido menos derrotas. Tengo experiencia suficiente para no perder tiempo buscando excusas inexistentes. Uso todos los momentos para aprender más y mejor.
 
Muchas veces, vi claramente que el camino por donde transitaba terminaría en algún tipo de fracaso, talvez por comodidad o falta de fuerza no dí el volantazo y escapé de esa situación. Errores que cometemos y podríamos haber evitado, no tienen solución hoy, pero sirven de experiencia.

A cada error, un análisis y, a cada conclusión, un aprendizaje. Aplicar es la segunda parte. "La experiencia hace al maestro", dice la conocida frase. En una actividad como la nuestra, nos rodeamos de personas con experiencia pero que no son maestros. Por qué? Porque no aplican lo que aprenden.

Yo, personalmente, conozco a unos diez que, juntos, podrían escribir un libro magnífico sobre nuestra profesión y no faltaría ningún detalle, por insignificante que parezca.
La experiencia hace al maestro si este la aplica. Al contrario de lo esperado, cuanto más saben menos aplican.

En estos días tan especiales, usted también analiza lo que hizo o dejó de hacer durante el año que pasó?  En su análisis, usted cree que el año 2011 fue mejor que el 2010? Cometió menos errores? Conquistó más cosas? Ayudó más personas?

Esta es mi primera Palabra de Cúpula del año y no pretendo enseñar nada, solo quiero compartir con usted, lector, lo que siento yo en esta época.

Todo lo que aprendí a hacer tiene que servir para construir. Las alegrías deben ser un incentivo. Los momentos que sufrí tienen que ser un alimento. Los aciertos son para corroborar. Las equivocaciones para corregir.

Saber, conocer, entender, dominar, determinar, cuantas cosas necesité el 2011 para mantenerme y seguir adelante. Me pasaron cosas muy buenas, tuve muchas alegrías y satisfacciones. Conquisté y adquirí cosas en todos los sentidos, no me quejo, pero tengo la sensación que podría haber sido mejor. No hago un MEA culpa como castigo y, si, para superarme.

Por eso, amigos, hacer promesas para el nuevo año, olvidándose de los errores pasados, no es una buena opción.

Mi momento es de introspección pero de alerta al mismo tiempo. Si no aplico lo que aprendí, de que me sirvió más un año?

Por último, voy a decirles que no haré promesas sin reconocer todas las cosas que debo cambiar en mis actitudes y en mi comportamiento. Gané con mis conquistas, pero perdí con mis errores. Solo la maravillosa capacidad de aprender y aplicar para consolidar el éxito.

Feliz y sábio 2012 para todos!

Miguel Goldberg
Director Nacional. Buscando ser mejor.


 

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